viernes, 15 de diciembre de 2023

El Reinado de la irrelevancia. Periodismo, Cotilleo y Espectáculos

 

Pocas veces como ahora la irrelevancia había adquirido categoría de preocupación social. Normalmente en una sociedad civilizada (y por supuesto no asumimos que la dominicana lo sea) lo irrelevante, es decir, aquello que no influye en la vida de las personas, es apartado de las preocupaciones cotidianas. La República Dominicana con todo su folclore macondiano, por el contrario, hace de lo fatuo, lo baladí, lo superficial Y lo irrelevante parte importante de su día a día, conversaciones cotidianas y espacios en prensa y medios de comunicación.

Nos referimos a la forma vergonzosa en que se eleva a tema digno de analizar chismes de farándula, líos de redes sociales, vídeos y frases virales en espacios internautas y frases y escándalos en sentido general. Lo preocupante sin embargo no es que el sin oficio común lo considere tema para cotilleo sino ver espacios informativos darle cobertura a la separación o líos maritales de fulano o mengano, a comentar o analizar cierto vídeo viral o escándalo de redes y crear así un estado de opinión alrededor de temas intrascendentes que en la mayoría de los casos son creados intencionalmente por los involucrados para recibir likes, trafico a sus redes sociales o visibilidad en el mundo multimedia.

Vale aclarar que no hacemos referencia a que la gente debe hablar exclusivamente de esto o aquello. Las redes sociales ofertan una amplia gama de posibilidades de intereses y naturalmente la vida y aspectos relacionados con los artistas y figura de redes son del interés de una parte de los usuarios de estas vías. La preocupación que motiva este escrito es sobre el papel que asumen los medios periodísticos dominicanos de sobredimensionar el cotilleo farandulero y darle espacio informativo a asuntos de poca valía sacrificando en muchas ocasiones la profundidad, pertinencia y seriedad de su trabajo informativo

Es entendible la desesperación de los medios informativos por labrarse público e influencia en las plataformas digitales pero entendiéndolo como una herramienta más para perfeccionar su misión de medio comunicativo: informar, orientar, concienciar y entretener.

Y no es cierto que desde un medio de comunicación se deba entretener de manera tan poco profesional. Apelando a la ridiculización y a sacar provecho de situaciones en ocasiones pensadas y planeadas por mero interés de views y likes. Un medio debe estructurar un esfuerzo comunicativo serio, apostando a la calidad, profundidad y permanencia en el tiempo no a la superficialidad malsana y estúpida.

El asunto adquiere matices de vergüenza cuando son medios informativos de prestigio quienes asumen la bandera de la irrelevancia como vía para creación de contenidos e impacto en redes. No solo es preocupante porque estos deben ser celosos con dejar una impronta ética y de calidad en sus contenidos sino porque contribuyen a distraer el debate público de los asuntos que afectan al colectivo y lo llevan a un estado de espectáculo constante y de cirquerizacion de la vida de los demás que contribuye a la degradación de las sociedades y a su propio respeto como marca informativa.

Un medio periodístico es cosa más seria. Aunque se tenga secciones de espectáculo, la irrelevancia, no entra en esta categoría. Una cosa es promover e informar sobre artistas, espectáculos, obras o cine y distinto es crear algazara alrededor de personajes que realmente sería difícil encasillarlos en una de las categorías del arte mencionadas e identificar su real aporte a las artes más que como los denominados creadores de contenido. Hay una línea fina entre informar sobre farándula y farandulizar lo informado.

Los medios informativos dominicanos no saben esa distinción.

 

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