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| foto: diario abc. españa |
Una crítica al
gobierno desata los mil demonios con insultos, descalificaciones personales,
recordatorios de hechos pasados, acoso por todas las vías posibles,
señalamientos de simpatizar con el partido contrario, cuestionamiento a la
moral y decencia del que disiente. En fin se ha perdido el derecho a la
palabra. Esto no es más que un esbozo de situaciones que se repiten con
frecuencia tanto en las redes sociales como incluso en tertulias y
conversaciones cotidianas. La furibundez con que se ataca al que disfruta de
cierto criterio que le permite situarse en la perspectiva adecuada y no ver los
acontecimientos bajo el prisma acomodado del oficialismo es esencialmente
lamentable y dice mas de los miedos y aprehensiones de los sectores que han
propiciado ese comportamiento que de la actitud que pueda tener aquel que
disiente.
En la república
dominicana asistimos a un momento histórico especial: 16 años de poder
consecutivo de una sola organización política que se ha traducido en control
absoluto de los demás estamentos del estado, normalización y defensa de la corrupción
administrativa, propiciación de un estado de inopia institucional y de una base
clientelar que recibe las migajas que caen del banquete nacional y que en
efecto está dispuesta a defender el sistema hasta morir por seguirlas
percibiendo, creación de una estructura comunicacional bien definida y con una
clara estrategia de posicionamiento que día tras día intenta imponer la verdad
oficial en el debate público y que funciona cual foro público del siglo XXI, desacreditando
sin ruborizarse, mintiendo a todas luces y cobrando orgullosamente por lo que
hacen sin que el menor asomo de vergüenza acuda a su rostro.
Sin embargo ese poder
inexpugnable durante 16 años ahora parece flaquear. Por diversas razones entre
las que se cuentan: la corrupción administrativa generalizada y sus consabidos escándalos,
la arrogancia y prepotencia de cierto sector en el poder, el control asfixiante
de los medios de comunicación y la cooptación de todo aquel que se deje
comprar, el partido de la liberación dominicana ha entrado en un proceso de degeneración
tan grande que parece dudar que una derrota electoral en julio como la tuvo en
marzo sea el colofón de su frenética carrera de control es poco objetivo.
Sin embargo el poder
se auto protege y una estructura con 20 años gobernando (16 consecutivos) con más
razón aun. La agresividad del discurso, las acusaciones, las mentiras y medias verdades
evidencian que el pld-gobierno ha lanzado su maquinaria de hostigamiento político
con el único fin de mostrar sus músculos y hacerle ver a una mayoría que aún le
es posible seguir gobernando.
“El prurito de ocasión”
De la noche a la
mañana el pld se volvió un partido con preocupaciones institucionales y éticas,
haciendo acusaciones de narcotráfico aquel partido que se le sindica como
protector de los mismos y en cuyos mandatos han quedado evidenciada la
complicidad con el crimen organizado. Sin embargo guardar las formas no importa
siempre y cuando el retener el poder sea el motivo principal.
Algunas muestras de la actuación peledeista sobre el tema que tan hondamente hiere sus convicciones éticas en tiempos de campaña.
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Ninguna entidad e inteligencia del mundo alerta a un prófugo de la justicia de su próximo apresamiento. el hecho concreto es que a tres meses de estas declaraciones "quirinito" sigue muerto y de parranda.
Mientras los
ciudadanos e internautas asisten a una asfixiante manera de vivir acosados
siempre por los insultos, maquinaciones y ataques de esa maquinaria peledeista
y a ese discurso grosero y divisivo que repite tanto la más cotizadas de la
bocina como el más humilde empleado gubernamental como un guion macabro de
consumo público.
Ojala llegue
julio cinco, la paz y tranquilidad de la republica lo amerita, la posibilidad
de primera vuelta debe ser la meta, esta sociedad herida de por si no resiste más
odios y rencores, más ataques, mas mentiras y divisiones, mas oscuridad y
flaqueza en el discurso, mas oscurantismo moral y político.






