viernes, 19 de junio de 2020

OSCURANTISMO


foto: diario abc. españa





Una crítica al gobierno desata los mil demonios con insultos, descalificaciones personales, recordatorios de hechos pasados, acoso por todas las vías posibles, señalamientos de simpatizar con el partido contrario, cuestionamiento a la moral y decencia del que disiente. En fin se ha perdido el derecho a la palabra. Esto no es más que un esbozo de situaciones que se repiten con frecuencia tanto en las redes sociales como incluso en tertulias y conversaciones cotidianas. La furibundez con que se ataca al que disfruta de cierto criterio que le permite situarse en la perspectiva adecuada y no ver los acontecimientos bajo el prisma acomodado del oficialismo es esencialmente lamentable y dice mas de los miedos y aprehensiones de los sectores que han propiciado ese comportamiento que de la actitud que pueda tener aquel que disiente.

En la república dominicana asistimos a un momento histórico especial: 16 años de poder consecutivo de una sola organización política que se ha traducido en control absoluto de los demás estamentos del estado, normalización y defensa de la corrupción administrativa, propiciación de un estado de inopia institucional y de una base clientelar que recibe las migajas que caen del banquete nacional y que en efecto está dispuesta a defender el sistema hasta morir por seguirlas percibiendo, creación de una estructura comunicacional bien definida y con una clara estrategia de posicionamiento que día tras día intenta imponer la verdad oficial en el debate público y que funciona cual foro público del siglo XXI, desacreditando sin ruborizarse, mintiendo a todas luces y cobrando orgullosamente por lo que hacen sin que el menor asomo de vergüenza acuda a su rostro.

Sin embargo ese poder inexpugnable durante 16 años ahora parece flaquear. Por diversas razones entre las que se cuentan: la corrupción administrativa generalizada y sus consabidos escándalos, la arrogancia y prepotencia de cierto sector en el poder, el control asfixiante de los medios de comunicación y la cooptación de todo aquel que se deje comprar, el partido de la liberación dominicana ha entrado en un proceso de degeneración tan grande que parece dudar que una derrota electoral en julio como la tuvo en marzo sea el colofón de su frenética carrera de control es poco objetivo.

Sin embargo el poder se auto protege y una estructura con 20 años gobernando (16 consecutivos) con más razón aun. La agresividad del discurso, las acusaciones, las mentiras y medias verdades evidencian que el pld-gobierno ha lanzado su maquinaria de hostigamiento político con el único fin de mostrar sus músculos y hacerle ver a una mayoría que aún le es posible seguir gobernando.

“El prurito de ocasión”

De la noche a la mañana el pld se volvió un partido con preocupaciones institucionales y éticas, haciendo acusaciones de narcotráfico aquel partido que se le sindica como protector de los mismos y en cuyos mandatos han quedado evidenciada la complicidad con el crimen organizado. Sin embargo guardar las formas no importa siempre y cuando el retener el poder sea el motivo principal.



Algunas muestras de la actuación peledeista sobre el tema que tan hondamente hiere sus convicciones éticas en tiempos de campaña.



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Ninguna entidad e inteligencia del mundo alerta a un prófugo de la justicia de su próximo apresamiento. el hecho concreto es que a tres meses de estas declaraciones "quirinito" sigue muerto y de parranda. 


 Mientras los ciudadanos e internautas asisten a una asfixiante manera de vivir acosados siempre por los insultos, maquinaciones y ataques de esa maquinaria peledeista y a ese discurso grosero y divisivo que repite tanto la más cotizadas de la bocina como el más humilde empleado gubernamental como un guion macabro de consumo público.

Ojala llegue julio cinco, la paz y tranquilidad de la republica lo amerita, la posibilidad de primera vuelta debe ser la meta, esta sociedad herida de por si no resiste más odios y rencores, más ataques, mas mentiras y divisiones, mas oscuridad y flaqueza en el discurso, mas oscurantismo moral y político.

sábado, 16 de mayo de 2020

05 Julio o el otro 1924.


Asumo que la sola mención del título podría en efecto parecer descontextualizada y peregrina: comparar el 12 de julio de 1924, fecha de inicio del gobierno de Horacio Vasquez,  condición para la salida del ejercito de ocupación estadounidense presente en suelo patrio desde 1916 con la fecha de las elecciones generales a celebrarse 96 años después y que según las encuestas de intención de voto están supuestas a representar un cambio en la dirección del estado y el desmonte de un aparato institucional represivo, persecutor y doloso, Sin embargo no me parece que sea tan fuera de contexto la comparación si la analizamos desde el punto de vista del renacimiento del estado de legalidad e institucionalidad democrática que representan ambas fechas. 

Particularmente no considero el 12 de julio de 1924 una fecha patria, gloriosa o digna de elevarse a la altura del  16 de agosto, 24 de abril ni ninguna de las fechas en que el hombre y la mujer que pueblan estas tierras han tenido que demostrar el espíritu  indómito ante el agresor extranjero, y esto así porque el 12 de julio es una mera imposición del tutelaje sempiterno que ha tenido la República Dominicana por parte de los Estados Unidos de América. No representa esa fecha mas que la legitimación de la intervención militar porque fue impuesta por los invasores, quienes a su vez dejaron instalado un gobierno y obligaron al mismo al reconocimiento de los compromisos económicos y políticos contraídos, es decir, lejos de ser una de las fechas marcadas por la epopeya fue una fecha señalada por el agresor externo que retiraba su bota voluntariamente dejando en la parda y dura tierra quisqueyana la huella de una dominación aceptada y legitimada. 

Pero no cabe tampoco el menosprecio sino la efectiva comprobación de que a partir de la misma y aún con las ataduras económicas y políticas al imperio del norte, el estado dominicano empezaba por vez primera a intentar echar los cimientos de un estado democrático sin el miedo de las otroras montoneras y revoluciones  ya desacreditadas y casi extirpadas de la vida nacional por los invasores. Los seis años de poder del presidente Horacio Vásquez Lajara fueron en efecto el único ensayo de gobierno democrático de la primera mitad de siglo que pudo cumplir su período e intentar organizar en el país una vida y convivencia democrática.  




La República dominicana vive hoy una muy dificil y compleja situación en términos del debilitamiento progresivo de la institucionalidad democrática, la corrupción administrativa instalada como estructura compleja que envuelve a prácticamente todos los estamentos de la administración pública, la existencia de un ministerio público que funciona mejor como servicio de espionaje y persecución contra las voces disidentes que como brazo ejecutor de la politica criminal del estado y la creacion de una clase arrecostada al poder que se comporta como la corte de un zar o rey regodeándose en sus privilegios y asegurando intentar desacreditar la decencia al tiempo que aseguran pingües beneficios a su claque. 

Dicho panorama deberá enfrentar quien resulte electo de la justa electoral del 05 de julio de 2020 que segun las encuestas de intención de voto y los análisis mas creibles hasta ahora realizados deberá ser el candidato del opositor Partido Revolucionario Moderno (PRM) Luís Abinader. En caso de confirmarse ese pronóstico la sociedad dominicana que honre el legado de decencia legado por los fundadores de la nacionalidad deberán cerrar filas y exigir el desmonte de la estructura de poder corrupta y avasallante que se encuentra en pie e intentar cual 1924 adecentar el estado e intentar reorganizar la vida publica y privada del pais alrededor de la decencia, la solidaridad, la cooperación y el trabajo, valores estos sustituidos en el presente estado de cosas por una militancia en el partido de gobierno como garantía de impunidad y enriquecimiento.

No deseamos naturalmente que esta lejana comparación termine como terminó el período de Don Horacio Vásquez e incluso la sociedad ya despierta y crítica no permitirá un "Yo o que entre el mar" pero si que cual julio 1924, el 05 de julio de 2020 signifique el punto de partida de la recuperación de la patria saqueada y vapuleada y el establecimiento de un regimen menos humillante y menos denigrante para el ser humano donde la condición de ciudadano de primera no la determine la militancia política o la cercanía con los Medina Sánchez. 





lunes, 11 de mayo de 2020

RUMBO A LA FASE ALTAGRACIANA.






El domingo 1ro de marzo de 2020 se anunció el primer caso de la nueva enfermedad por coronavirus COVID-19 en la República Dominicana. La misma azotaba desde finales de 2019 en un brote originado en la ciudad de Wuhan capital de la  provincia de Hubei, en la República Popular China expandiéndose rápidamente por Asia y Europa a inicios del 2020 y siendo declarada Pandemia por la Organización Mundial de la Salud OMS.

De lo anterior se extrae que el gobierno dominicano tuvo alrededor de dos meses para prepararse ante la inminente llegada del Covid-19 al país (debido sobre todo aunque no exclusivamente a nuestro flujo turístico) con la adquisición de insumos médicos y equipos sanitarios, preparación de sendas unidades y centros de aislamientos, kits de pruebas de detección y la elaboración de un plan o protocolo de acción y de  contingencia sanitaria, económica y productiva que asegurara un abordaje frontal y abarcador a la emergencia sanitaria que estaba en ciernes. Como es sabido eso no ocurrió.

Si bien el Presidente Danilo Medina nombró  una comisión presidida por Gustavo Montalvo, el ministro de la presidencia el 12 de marzo y se creó una unidad de aislamiento preventivo a finales de enero en el hospital docente Ramón de Lara, el talón de Aquiles estuvo en la adquisición oportuna de equipos de protección sanitaria para el personal médico y la preparación adecuada de los centros de salud en el interior del país. Esto produjo que una vez llegase la pandemia al país y empezara a circular por el territorio de la república, las falencias que tuvo el plan de contención del gobierno empezara a manifestarse en improvisaciones, acciones desacertadas, politización del asunto y marcha atrás en algunos casos a decisiones tomadas.

El desborde de pacientes en la región noreste del país, con la intervención obligada de San Francisco de Macorís, revelo la inexistencia de centros de salud previamente preparados, las denuncias del personal sanitario de ausencia de equipos de protección y de exiguo personal laborando, las irregularidades en licitaciones realizadas al amparo de los beneméritos decretos de emergencia dictados por el presidente y la actuación en solitario del gobierno en el manejo de una crisis que conllevaba un esfuerzo de unidad nacional de todos los sectores comprometidos evidenciaron desde los primeros días de abril cuando se recrudeció el comportamiento de la enfermedad un manejo torpe, sectario, indolente y con interés avezado de sacar rédito político por parte del estado nacional.

Es el panorama planteado antes (que ha seguido con escasos ajuste sobre la marcha) unido a la escasa proporción de la aplicación de pruebas del covid que nos hace cuestionarnos sobre el comportamiento “no tan devastador” de la enfermedad en el país aun cuando en poca proporción (sino ninguna) dicho comportamiento pueda ser atribuido a un eficiente manejo y a planes de acción detallados y científicamente fundamentados.

Solo la misericordia infinita del creador de los hombres, a cuyo corazón parece serle afecta esta lejana tierra ubicada en el mismo trayecto del sol por la dispensa histórica con que nos ha excusado de padecer lo que otros territorios han padecido pudiera explicar la “suerte” dominicana en esta lucha global. Nuestra señora de la Altagracia serena dama a cuyo nombre recurre en amparo la voz del dominicano común y a quien se le endilga la máxima protección de estos lares parece en efecto haber comprendido la soberana torpeza de quienes administran la cosa pública y por ende lideran la lucha del coronavirus y en un gesto más de su benigno protectorado tuvo a bien interceder para atenuar la hecatombe. Indudablemente  ante la inexistencia de un sistema sanitario fuerte y funcional y de un gobierno receptivo y comprometido solo la intervención celestial nos explica que la cosa no haya ido a peor en esta digna república caribeña, otrora cuna colonial de los derechos humanos que hoy se los niega a buena parte de su población que ven con ojos desorbitados como la división social excluyente  persiste y se ensancha en tiempos de crisis y cual dijera Isabel Parra debe pensar en la otra vida al no tener en esta ninguna esperanza. Pero mientras el hacha va y viene y otros países empiezan a relajar medidas y a entrar por fases en un proceso de desescalada del confinamiento, la única fase probable que vivamos sea la altagraciana, recogida en aquella célebre frase, expresión máxima del pensamiento mágico religioso de este sufrido pueblo “En manos de tatica la de higuey estamos”.

En efecto así parece, que no se ponga el gobierno la medalla del buen manejo de la crisis sino que en un ejercicio de penitencia tardío  q se la deje al buen Dios, supremo patrón de los hombres, que ama tanto esta tierra que duerme en jarabacoa y desde allí parece observar el panorama nacional y contribuir junto a los auspicios sagrados de la virgen de la Altagracia a  hacer más ligero el pesaroso caminar del pueblo que habita estas pardas tierras a la deriva del piélago,  a las que llego un día maldito el almirante de la mar oceana.






sábado, 9 de mayo de 2020

EL OTOÑO DE LOS PATRIARCAS.




Con el devenir de los días se hace mas evidente en las tertulias familiares y callejeras, en los análisis políticos en programas de radio y televisión y prensa escrita, en los debates en redes sociales y espacios digitales y la íntima convicción de buena parte de la ciudadanía e incluso de actores políticos de primer orden la certeza de que República Dominicana se aboca a un cambio de partido en la dirección del estado a partir de las elecciones del 05 de julio próximas y la toma de posesión del 16 de agosto, que generalmente encarnan en los candidatos del opositor Partido Revolucionario Moderno PRM, principal fuerza política opositora. Se está viviendo el otoño de una clase política que ha manejado el país como un patriarcado tendente a asegurar pingües beneficios a su claque.

En mas de una ocasión se ha dejado entrever desde el oficialismo representado por el Partido De La Liberación Dominicana y su candidato Gonzalo Castillo admitir que aún no superaban a Luís Abinader en los números de las mediciones que se hacían, lo que aunado a la poca capacidad discursiva y de articulación de ideas claras, coherentes y elaboradas por parte del ex ministro de obras públicas así como a los casos de corrupción que han afectado la imagen del pld principalmente el caso Odebrecht, han supuesto un debilitamiento progresivo de una otrora maquinaria invencible y en corrillos y a lo público se ve casi como evidente el triunfo abinaderista.

Cambio! Cambio!, se escucha a lo largo y ancho de la benemérita geografía nacional, un mantra usado a veces en demasía a lo largo de la vida política dominicana desde la decapitación de la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo en 1961.  Ahora quizá en una coyuntura de cansancio y de manifiesta necesidad de salir de un modelo de gobierno descastado y con minada credibilidad como no se veía desde 1978, la palabra cambio vuelve a resonar en todos los círculos de opinión y análisis, en las esquinas de los caminos de la patria, en las conversaciones familiares. Ahora pocos dudan de una victoria poco mas que contundente de la oposición aliada. El partido de gobierno ha sido víctima de su propia medicina, la oposición radical y divisiva que hicieron a los gobiernos del prsc y el prd, fustigando males como la corrupción y el endeudamiento, la inentendible necesidad  de dividir la sociedad dominicana en corruptos y peledeistas implantando un discurso separatista y de resentimiento se ha volcado en su contra. La corrupción administrativa que se le endilga a la organización de Juan Bosch desde su primer gobierno y que ha tenido su cénit con el caso Odebrecht muestra el grado de desgaste ético y moral de un partido que estaba llamado a culminar la honrosa obra de los fundadores de la nacionalidad. Unido a eso destaca el enriquecimiento evidente del peledeismo gobernante a todos los niveles formándose fortunas que compiten con las de familias de larga tradición oligárquica. La prepotencia y arrogancia exhibida en actos de gobierno y en declaraciones públicas que recuerdan los mejores días de sus discursos divisivos de la sociedad en vanguardia del pueblo y el anacronismo con que se reviste su cúpula dirigencial hacen ver al PLD como una opción política desgastada y vieja ante un electorado principalmente joven, que prácticamente no ha vivido bajo otro gobierno que no sean los del pld y que ven minada sus oportunidades de avance y desarrollo ante el modelo social desigual y divisivo que exhibe la organización morada.




El Partido de la Liberación Dominicana vive las postrimerías de su poder que alcanzó la cúspide en las elecciones de 2010, es innegable que sus predicamentos en la oposición distaron de su comportamiento en el gobierno, que el discurso sectario en que pretendian dividir la sociedad entre sus acólitos decentes y sus adversarios corruptos y desestabilizadores lo han aplicado desde el gobierno, no vislumbraron las señales: el cansancio y el desgaste natural de la gente, las continuas denuncias de corrupción y la inacción de los organismos del estado llamados a fiscalizar las instituciones, el establecimiento de un ministerio público maniatado que funciona mejor como órgano represivo y  de espionaje que como brazo ejecutor de la política anti criminal del estado, que recuerda sin dudas los mejores días del SIM de Trujillo, el admitir públicamente la corrupción y la falta de ética de sus funcionarios con tal desparpajo que resultare indignante y escandaloso en una nación medianamente institucionalizada. Pero esas señales ignoradas durante los últimos 16 años de poder consecutivo presagiaban el desastre.  El desastre lo cuentan las encuestas de intencion de voto que muestran un deseo manifiesto de la ciudadanía de cambio politico, los resultados de las elecciones municipales extraordinarias con una victoria contundente de la oposicion aliada en los principales centros urbanos y la opinión generalizada de que ya el PLD agotó cuanto tenía para ofrecer al país y que urge un transferencia de poder a otro partido.  "La fabrica de presidentes" al menos por este período parece que no ha generado las utilidades necesarias para seguir funcionado y los ciudadanos de la patria podrían no renovarle su confianza para un nuevo periodo al frente de la cosa pública dominicana.

Habrá que esperar. Sin duda, las elecciones nos darán las respuestas a las interrogantes que nos planteamos y confirmarán el presagio del fin de la era cuando al igual que en el año 2000 salga el peledeísmo del poder por la puerta de atrás, sin pena, sin misa ( por el coronavirus) y sin gloria. con la amarga e inicua comprobación de que la obra política ideada por su fundador para adecentar la vida pública dominicana y "hacer libre al dominicano en su tierra" haya fracasado del modo mas estrepitoso. La ferocidad con que el pld caracterizó sus tiempos en la oposición ahora se les voltean con insultos y críticas a todo lo que represente su marca, esto no lo previeron cuando estaban fuera del gobierno y proclamaban su discurso sectario. Cuchillo para su garganta, dirá el pueblo.

Decía Benedetti que aunque el invierno se anuncie inexpugnable, siempre llegará la primavera. Quizás será la primera vez que la primavera llegue en agosto, ahora  para poner fín a un otoño de 16 años.


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