sábado, 9 de mayo de 2020

EL OTOÑO DE LOS PATRIARCAS.




Con el devenir de los días se hace mas evidente en las tertulias familiares y callejeras, en los análisis políticos en programas de radio y televisión y prensa escrita, en los debates en redes sociales y espacios digitales y la íntima convicción de buena parte de la ciudadanía e incluso de actores políticos de primer orden la certeza de que República Dominicana se aboca a un cambio de partido en la dirección del estado a partir de las elecciones del 05 de julio próximas y la toma de posesión del 16 de agosto, que generalmente encarnan en los candidatos del opositor Partido Revolucionario Moderno PRM, principal fuerza política opositora. Se está viviendo el otoño de una clase política que ha manejado el país como un patriarcado tendente a asegurar pingües beneficios a su claque.

En mas de una ocasión se ha dejado entrever desde el oficialismo representado por el Partido De La Liberación Dominicana y su candidato Gonzalo Castillo admitir que aún no superaban a Luís Abinader en los números de las mediciones que se hacían, lo que aunado a la poca capacidad discursiva y de articulación de ideas claras, coherentes y elaboradas por parte del ex ministro de obras públicas así como a los casos de corrupción que han afectado la imagen del pld principalmente el caso Odebrecht, han supuesto un debilitamiento progresivo de una otrora maquinaria invencible y en corrillos y a lo público se ve casi como evidente el triunfo abinaderista.

Cambio! Cambio!, se escucha a lo largo y ancho de la benemérita geografía nacional, un mantra usado a veces en demasía a lo largo de la vida política dominicana desde la decapitación de la tiranía de Rafael Leónidas Trujillo en 1961.  Ahora quizá en una coyuntura de cansancio y de manifiesta necesidad de salir de un modelo de gobierno descastado y con minada credibilidad como no se veía desde 1978, la palabra cambio vuelve a resonar en todos los círculos de opinión y análisis, en las esquinas de los caminos de la patria, en las conversaciones familiares. Ahora pocos dudan de una victoria poco mas que contundente de la oposición aliada. El partido de gobierno ha sido víctima de su propia medicina, la oposición radical y divisiva que hicieron a los gobiernos del prsc y el prd, fustigando males como la corrupción y el endeudamiento, la inentendible necesidad  de dividir la sociedad dominicana en corruptos y peledeistas implantando un discurso separatista y de resentimiento se ha volcado en su contra. La corrupción administrativa que se le endilga a la organización de Juan Bosch desde su primer gobierno y que ha tenido su cénit con el caso Odebrecht muestra el grado de desgaste ético y moral de un partido que estaba llamado a culminar la honrosa obra de los fundadores de la nacionalidad. Unido a eso destaca el enriquecimiento evidente del peledeismo gobernante a todos los niveles formándose fortunas que compiten con las de familias de larga tradición oligárquica. La prepotencia y arrogancia exhibida en actos de gobierno y en declaraciones públicas que recuerdan los mejores días de sus discursos divisivos de la sociedad en vanguardia del pueblo y el anacronismo con que se reviste su cúpula dirigencial hacen ver al PLD como una opción política desgastada y vieja ante un electorado principalmente joven, que prácticamente no ha vivido bajo otro gobierno que no sean los del pld y que ven minada sus oportunidades de avance y desarrollo ante el modelo social desigual y divisivo que exhibe la organización morada.




El Partido de la Liberación Dominicana vive las postrimerías de su poder que alcanzó la cúspide en las elecciones de 2010, es innegable que sus predicamentos en la oposición distaron de su comportamiento en el gobierno, que el discurso sectario en que pretendian dividir la sociedad entre sus acólitos decentes y sus adversarios corruptos y desestabilizadores lo han aplicado desde el gobierno, no vislumbraron las señales: el cansancio y el desgaste natural de la gente, las continuas denuncias de corrupción y la inacción de los organismos del estado llamados a fiscalizar las instituciones, el establecimiento de un ministerio público maniatado que funciona mejor como órgano represivo y  de espionaje que como brazo ejecutor de la política anti criminal del estado, que recuerda sin dudas los mejores días del SIM de Trujillo, el admitir públicamente la corrupción y la falta de ética de sus funcionarios con tal desparpajo que resultare indignante y escandaloso en una nación medianamente institucionalizada. Pero esas señales ignoradas durante los últimos 16 años de poder consecutivo presagiaban el desastre.  El desastre lo cuentan las encuestas de intencion de voto que muestran un deseo manifiesto de la ciudadanía de cambio politico, los resultados de las elecciones municipales extraordinarias con una victoria contundente de la oposicion aliada en los principales centros urbanos y la opinión generalizada de que ya el PLD agotó cuanto tenía para ofrecer al país y que urge un transferencia de poder a otro partido.  "La fabrica de presidentes" al menos por este período parece que no ha generado las utilidades necesarias para seguir funcionado y los ciudadanos de la patria podrían no renovarle su confianza para un nuevo periodo al frente de la cosa pública dominicana.

Habrá que esperar. Sin duda, las elecciones nos darán las respuestas a las interrogantes que nos planteamos y confirmarán el presagio del fin de la era cuando al igual que en el año 2000 salga el peledeísmo del poder por la puerta de atrás, sin pena, sin misa ( por el coronavirus) y sin gloria. con la amarga e inicua comprobación de que la obra política ideada por su fundador para adecentar la vida pública dominicana y "hacer libre al dominicano en su tierra" haya fracasado del modo mas estrepitoso. La ferocidad con que el pld caracterizó sus tiempos en la oposición ahora se les voltean con insultos y críticas a todo lo que represente su marca, esto no lo previeron cuando estaban fuera del gobierno y proclamaban su discurso sectario. Cuchillo para su garganta, dirá el pueblo.

Decía Benedetti que aunque el invierno se anuncie inexpugnable, siempre llegará la primavera. Quizás será la primera vez que la primavera llegue en agosto, ahora  para poner fín a un otoño de 16 años.


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